Por Dennyss Salazar – 12 enero, 2022

El primer ministro británico, Boris Johnson, se enfrenta este miércoles a los titulares condenatorios de la prensa y a crecientes pedidos de renuncia mientras se preparaba para responder las preguntas de los parlamentarios sobre las nuevas revelaciones de que él y sus altos funcionarios violaron las restricciones de covid al celebrar una fiesta con tragos.

El asediado líder ha estado en silencio desde que se filtró un correo electrónico el lunes por la noche en el que un alto funcionario invitaba a más de 100 colegas a un evento al aire libre en mayo de 2020, alentándolos a “llevar su propia bebida”.

Johnson y su esposa Carrie supuestamente asistieron a la reunión en el jardín de su residencia y oficina de Downing Street, según testigos anónimos citados en los medios, aunque hasta la fecha el “premier” ha evitado confirmar esto.

La fiesta se llevó a cabo en medio del primer confinamiento estricto del país, cuando el gobierno ordenaba a los ciudadanos no reunirse, ni siquiera al aire libre, y se imponían estrictas restricciones a las reuniones sociales, incluidos los funerales, y altas multas para quienes las violaban.

La ira pública generalizada por las revelaciones ha provocado que las calificaciones de las encuestas tanto para Johnson como para los conservadores gobernantes se desplomen y provocó llamados a su renuncia por parte de los políticos de la oposición y críticas en su proprio partido.

 

 

 

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