Por Dennyss Salazar – 13 de enero del 2022

 

Apenas unas semanas antes de acoger los Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing, China enfrenta varios brotes de coronavirus en media docena de ciudades. La contagiosa variante ómicron impulsaba el brote más cercano a la capital.

Con el éxito de los Juegos y el orgullo nacional chino sobre la mesa, Beijing redobló su política de tolerancia cero contra el virus.Más de 20 millones de personas todo el país estaban bajo alguna forma de confinamiento, muchas de ellas sin poder salir de sus casas.

Tianjin, apenas a una hora de Beijing, estaba en alerta, aunque evitó una cuarentena completa como la de Xi’an, una ciudad de 14 millones de personas. En su lugar, aisló varias áreas residenciales y universidades, canceló casi todos los vuelos, suspendió los servicios de tren de alta velocidad y cerró autopistas. La gente que abandonaba la ciudad debía presentar una prueba negativa de COVID-19 y obtener un permiso especial.

China reportó 124 contagios locales el jueves, incluidos 76 en la provincia de Henan y 41 en Tianjin. Las autoridades han reportado un total de 104.379 casos, 3.460 de ellos activos, y 4.636 muertes, una cifra que no ha cambiado en meses. Una de las medidas que se aplicó fue la aplicación de pruebas PCR a todos los ciudadanos, podrán salir del confinamiento siempre y cuando tengan un resultado negativo, verificado.

A pesar del avance de la variante ómicron, los Juegos Olímpicos de Invierno no se suspenderán pero a diferencia de la burbuja empleada en los Juegos de Tokio, en Beijing no habrá contacto entre las personas implicadas en las competiciones y el mundo exterior.

Funcionarios, deportistas, empleados y periodistas viajarán entre hoteles y recintos deportivos en vehículos designados, en lo que se ha descrito como un sistema de circuito cerrado. Los ciudadanos chinos tendrán que hacer tres semanas de cuarentena para abandonar la burbuja.