Por Gabriela Murgueytio – 22 de abril de 2022

Nelsa Curbelo ratificó su renuncia a la Comisión de Diálogo Penitenciario y Pacificación que conformó el Presidente Lasso, porque percibe que hay un viraje hacia la represión más que a la rehabilitación real de las personas privadas de la libertad.

Una prueba de ello dijo, es la cárcel La Roca, en Guayaquil que está pensada para un castigo extremo y de aislamiento total.

Curbelo indicó que el trabajo realizado le deja algunas inquietudes, una de ellas es que los centros penitenciarios en Ecuador han sido por años bodegas humanas y lugares de tortura.

Otra es que en las cárceles hay violencia de todo tipo, una que está dada por los mismos ppl contra otros ppl, pero también existe violencia generada desde el Estado por omisión y por falta de una política clara de rehabilitación social que pasa por el irrespeto a los derechos al trabajo, la salud, la educación que tienen los detenidos.

Otro hecho preocupante para Curbelo es la presencia de corrupción en los agentes penitenciarios, en funcionarios del SNAI y de la justicia que, en un 10% están al servicio de los privados de la Libertad y se concentran en la protección a líderes de las bandas delincuenciales.

Curbelo condenó la corrupción señalando que es un problema enquistado no solo en los funcionarios del Estado sino también en la sociedad ecuatoriana que es bastante permisiva con ello y trae como consecuencia, un asesinato social.

Curbelo indicó que la crisis carcelaria es un reflejo de la descomposición de la sociedad ecuatoriana.

Lo positivo de su paso por la comisión es que se ha elevado a un debate colectivo la discusión del sistema penitenciario como un problema que necesita soluciones integrales y multidisciplinarias.

Curbelo anunció que ahora que está fuera de la comisión pasará del enunciado a la acción para impulsar un trabajo que busca promover ciudades de paz y jueces de paz.

 

 

Curbelo renunció a su cargo luego de casi cuatro meses de gestión.

El Presidente Guillermo Lasso conformó la Comisión el 16 de diciembre pasado y estuvo integrada inicialmente por nueve personas. Con la salida de Curbelo, quedan ocho comisionados.

Tras su renuncia, la Comisión eligió a Alfredo Narváez como nuevo vocero. Además, ratificaron su compromiso de continuar con el trabajo de pacificación.

Hasta el 11 de abril, emitieron un informe en el que alertan de varios obstáculos para conseguir su objetivo: un acuerdo de paz en las cárceles, tras las masacres que han dejado más de 350 reos asesinados.